lunes, 14 de noviembre de 2016

La Comida de los Niños, a partir del 6to mes. Jazmin Apesteguia y Gabriela Ageitos. Licenciadas en Nutrición.





 Alimentación complementaria

A partir de los 6 meses es necesario complementar la leche materna agregando otros alimentos para lograr cubrir las necesidades de energía y nutrientes del bebé. En este momento, el niño duplica su peso de nacimiento y alcanza su maduración digestiva, renal, neurológica y ya se encuentra apto físicamente (ha fortalecido sus músculos, se sienta solo, puede mantener objetos con las manos)  para comenzar con la incorporación de alimentos. Comienza la erupción dentaria, adquiere mayor madurez funcional en cuanto a la masticación, se pierden los reflejos de succión y deglución para pasar a ser controlados y se desarrolla la percepción de nuevas texturas, sabores, olores, temperaturas y consistencias de los distintos alimentos.

Es importante la variedad de colores, consistencia, sabores y permitir que el niño “juegue” con la comida, que tenga su propio vaso, plato, cuchara y utilice sus manos para llevarse los alimentos a la boca.
Al inicio de la alimentación complementaria, se comenzará con una comida al día y los alimentos nuevos deben ser incorporados de a uno por vez para que, en caso de intolerancias o alergias, pueda identificarse el alimento. Sea paciente y ofrezca varias veces un mismo alimento en diferentes preparaciones, sin forzar a que lo coma, para lograr su aceptación. Se recomienda comenzar con raciones pequeñas, aumentando la cantidad a medida que el niño crece, mientras se continúa ofreciendo el pecho a libre demanda.

¿Cómo debe ser la alimentación a partir del 6to mes de vida?
Se recomienda dar los alimentos sin azúcar, sal ni especias, una o dos veces al día y siempre después del pecho. Puede agregarse leche materna para enriquecer la comida y hacerla más aceptable para el niño.

·        Papa, batata, zapallo, zanahoria,
·        Arroz, polenta, almidón o harina de arroz
·        Carnes: Pollo, cerdo, vacuna (quitar la grasa visible) y una vez por semana reemplazar por hígado.
·        Para enriquecer la preparación: aceite de maíz, queso cremoso o untable y/o yema de huevo.
·        Postre: frutas como manzana, banana, pera, durazno,damasco bien lavadas, maduras y sin cascaras ni semillas. Se darán ralladas o pisadas con jugo colado y diluido de frutas cítricas.
 
 Las comidas deben tener una consistencia de papilla o puré semisólido. Es importante que al comienzo la comida se encuentre bien picada o procesada para evitar que contenga grumos o trozos duros que puedan ahogar al niño

Al 7mo mes.
Incorporar 2-3 comidas por día.
A los alimentos seleccionados en el 6to mes se agregaran:
·        Yogur entero de vainilla, postres de leche caseros (con leche de mamá)
·        Vegetales: acelga, espinaca y zapallito.Frutas: palta
·         Cereales: Harina de trigo, sémola, fideos, avena, cebada, pan, galletitas simples (sin relleno) y vainillas.
·        Legumbres: Arvejas, garbanzos, lentejas, habas.Bien cocidas y pisadas.
Al 8vo y 9no mes: El puré puede tener una consistencia más gruesa, hasta que el niño empiece a comer alimentos picados en trozos pequeños cuando ya han aparecido los segundos molares.
·        
      Remolacha,  tomate sin piel ni semillas,
Choclo rallado o triturado
·        Frutas: todas
·        Clara de huevo
·        Quesos de rallar
·        A partir del 9no mes puede darse pescado
(si hay familiares alérgicos se dará al año de vida)
·        Dulce de batata y membrillo.

A los 10-11 meses:
Pastas rellenas, chauchas.

A los 12 meses:
Miel
Dieta familiar.
¿Cómo preparo un plato nutricionalmente “completo”?
·        Incorporar una porción de carne (1-2 cucharadas soperas al día) de carne sin grasa (vacuna, pollo), bien cocida (a la plancha, parrilla o hervida) y una vez por semana reemplazar carne por hígado (bien cocido y triturado).
·        Agregarle a las comidas una cucharadita de aceite (preferentemente de maíz) o reemplazar en alguna preparación por un rulo de manteca.
·        Junto con la porción de carne agregar una porción de vegetales permitidos(1/2 taza), donde se les puede agregar salsa blanca (elaborada con leche materna y fécula de maíz) ricota, o queso tipo untable o cremoso.
·        En la otra comida, incorporar una porción de cereales permitidos y utilizar en su reemplazo semanalmente una porción de legumbres (1/2 taza). Para la cocción de los mismos puede utilizarse la leche materna, acompañado con una porción de vegetales.
·        Para el postre:  puré, y a partir del 8-9° mes en trocitos de fruta permitidas o un postre lácteo (elaborado en casa, que puede ser elaborado con leche materna)
·        Para beber: agua potable hervida o jugos de frutas naturales (colados y diluidos con un poco de agua) sin el agregado de azúcar.
Evitemos darle a los más chiquitos:
Alimentos que puedan contener sustancias que podrían hacerles daño o que ellos todavía no son capaces de digerir bien…
       -Fiambres, hamburguesas, salchichas, chorizos, alimentos fritos.
-Salsas elaboradas, caldos de cubito, sopas de sobre, comidas muy condimentadas y picantes.
       -Ningún té de yuyos (tilo manzanilla, anís, etc), gaseosas, jugos artificiales.
       -Golosinas y snacks
 Algunos consejos…
v      En los primeros intentos por alimentar al bebe puede pasar que tienda a sacar la lengua y parecer que este rechazando el alimento. Se recomienda tener paciencia hasta que el niño se acostumbre al movimiento apropiado para comer.
v     El niño debe tener su propio plato, (así quien lo alimenta puede observar la cantidad que come), vaso, su cuchara pequeña y dejar que se alimente sólo si lo desea. Por eso, se deben lavar cuidadosamente sus manos.
v     La hora ideal es aquella donde quien alimente pueda estar con el niño el tiempo que sea suficiente para este momento de aprendizaje. Establecer un horario para la comida también ayudara al niño para crear su espacio y generar un orden en su alimentación.
v     Lávese cuidadosamente las manos antes de cocinar y use agua potable para cocinar. Si desconoce el estado del agua hiérvala durante 2-3 minutos.
v     Lave cuidadosamente las frutas y las verduras, inclusive si va a comerlas peladas o cocidas.
v     Cocine completamente las carnes…“si esta rosada, no se come”
v     No deje alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas, colóquelos en la heladera donde pueden guardarse hasta 2 días, luego desecharlos.
v     Cocinar los vegetales al vapor ayuda a conservar los nutrientes y los sabores.
v     Todas las comidas deben ser espesas y no aguadas (para una mayor concentración de nutrientes).
v     En la variedad está la clave. Es conveniente incorporar todos los días verduras, frutas, cereales (harina de maíz, arroz blanco) y carnes.
v     Si el niño está enfermo, no reduzca ni suspenda la lactancia ni la comida. Debe recibir comidas en cantidades pequeñas, pero más seguidas.
v     Niños con alto riesgo de desarrollar alergias: se recomienda promover la Lactancia Materna lo máximo posible e incorporar productos lácteos a partir del año, huevos a los 2 años y maníes, nueces y pescado a partir de los 3 años. Las frutillas, kiwi y el chocolate también se consideran potencialmente alergénicos.

 

ALGUNAS RECETAS…

CREMA DE BATATAS (a partir de los 6 meses)
Ingredientes » 200 g de batata (1 batata mediana). » 1 taza de arroz blanco bien cocido. » 1 cucharada sopera de aceite. » Leche (que puede ser la de mama)
Preparación » Pelar la batata, hervirla y hacerla puré. Si la batata tiene muchos hilos, pasarla por un tamiz o colador. Reservar. » Mezclar el arroz cocido con la batata, usando la batidora de mano, un tenedor o un pisa puré. » Agregar el aceite. » Para lograr una consistencia aún más liviana se puede agregar leche de la mamá. » Opcional: agregar 1 cucharada sopera de queso blanco entero ó 1 cucharada sopera de ricota entera.


POLLO CON SALSA VERDE (a partir de los 7 meses)
Ingredientes » 50 g de pollo sin piel (una presa pequeña). » 1/2 taza de zapallitos hervidos sin semillas. » 1 pocillo de leche (puede ser la de la mama). » 1 cucharadita tamaño té al ras de harina común. » 1 cucharada sopera de aceite.
Preparación » Cocinar bien el pollo, a la plancha. » Preparar una salsa blanca, llevando a fuego un recipiente con la harina y el aceite, revolviendo constantemente hasta formar una pasta homogénea. Luego, agregar la leche fría de a poco y cocinar hasta que espese. Condimentar suavemente, con un poquito de nuez moscada. » Hervir los zapallitos, quitarle las semillas y pisarlos. Luego, mezclarlos con la salsa blanca y verter sobre el pollo cocido. » Se puede terminar con un golpe de horno para dorar y servir caliente.

LICUADO DE DURAZNO Y MANZANA (A PARTIR DE LOS 7 MESES)
Ingredientes » ½  durazno chico. » 1/2 manzana chica. » 1 potecito chico de yogur entero de vainilla.
Preparación » Pelar la manzana y retirar las semillas. » Pelar el durazno y retirar el carozo. » Introducir las frutas en la licuadora junto con el yogur. Licuar muy bien. Servir.

 Lic. en Nutrición: Ageitos, Gabriela-Apesteguia, Jazmín





domingo, 18 de marzo de 2007

Tu hijo... es una buena persona

Atardecer en el Parque Ecológico. Villa Elisa

Dr. Carlos González, pediatra. (del libro BESAME MUCHO Ed. Temas de Hoy. España)

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"

Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

· TU HIJO ES GENEROSO.

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

· TU HIJO ES DESINTERESADO.

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?

La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

· TU HIJO ES VALIENTE.

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

· TU HIJO SABE PERDONAR.

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

· TU HIJO SABE CEDER.

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

· TU HIJO ES SINCERO.

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

· TU HIJO ES BUEN HERMANO.

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

· TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

· TU HIJO ES COMPRENSIVO.

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

· LA SEMILLA DEL BIEN.

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

sábado, 24 de febrero de 2007

Clase: Lactancia Materna Vínculo e Inteligencia

Clase dada a Maestras de Enseñanza Pre-escolar en el año 2005 en la ciudad de La Plata. Parte del material bibliográfico fue recopilado por la Lic. Mónica Tesone (Liga La Leche), algunas frases son de la Lic. María Paula Cavanna.